Bienvenid@s a la página de El Zenzontle, periodismo de más de 400 voces. Número 65. Junio de 2009.

El Capitalismo es un Brujo Incapaz de Controlar las Fuerzas que desata

Editorial:Los paramilitares, máscara del terror de Estado En el México de la crisis profunda, más allá de los debates y refriegas entre los señores del poder y del dinero, la impunidad del terror de Estado quiere cubrirse con máscaras viejas: el paramilitarismo contra las luchas del pueblo organizado. Las estrategias que algunos creían abandonadas por la de la llamada «guerra de baja intensidad», esas que se resumían en la consigna de busca, persigue y aniquila, caminan al lado de la enorme manipulación propagandística, las campañas de miedo o shock por epidemias y cárteles asesinos, la corrupción de partidos y políticos profesionales y los llamados a votar, así sea para anular el voto, o para anular el sistema político.sigue...(Editorial)

Las formas del Estado y el Capitalismo XI

Las Armas de la Crítica: Trasladan al penal de Nayarit a Jacobo Silva Nogales y lo incomunican Los miembros del Comité Verdad Justicia y Libertad Jacobo y Gloria emitieron llamados de urgencia, el 26 y 27 de mayo pasado, para señalar que «el Estado Mexicano ha mostrado en los hechos que no tiene la voluntad para hacer justicia y respetar la ley en el caso de Jacobo Silva Nogales y Gloria Arenas Agis. El reciente traslado de Jacobo al CEFERESO número 4 de Tepic, Nayarit, que se llevó a cabo de manera alevosa y arbitraria, sin el conocimiento de sus familiares y amigos, significa un obstáculo más para su defensa jurídica, ya que Jacobo es quien ha estado llevando su propia defensa» sigue... (Las armas de la crítica)

La unidad en la lucha: No queremos esta guerra La represión de Estado se presenta en diferentes formas en diversos lugares del país. Tan sola una forma de violencia, la existente entre los cárteles, destaca en los medios comerciales de comunicación una pero se oculta de manera sistemática el terrorismo practicado por las autoridades hacia a los movimientos sociales. En el norte del país, en similitud con otras regiones, se evidencia una complicidad franca entre grandes empresas y los respectivos gobiernos de los estados; dicha colaboración fomenta la criminalización de la lucha social por el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores y campesinos. sigue... (La unidad en la lucha)

La audacia del pueblo: Campaña Contra la Represión Política y la Tortura Sexual La tortura sexual es un instrumento de represión política usado de manera deliberada por el Estado mexicano para alcanzar fines específicos como romper el tejido colectivo solidario. Esta reflexión nos aportaron, el 21 de mayo, Italia Méndez y Norma Jiménez, jóvenes adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y ex presas de conciencia en los penales de Santiaguito y Molino de las Flores, tras el operativo del Estado contra el pueblo de Atenco y la Otra Campaña en mayo de 2006. sigue... (La audacia del pueblo.)

Latir del pueblo: Muerte de un Graffitero El pasado de 26 de mayo, el joven Víctor Martín Penagos Estrada realizaba una firma o tagga en el Hotel Maya Quetzal de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, cuando fue sorprendido por Nicolás Gómez Sántiz, quien primero lo golpeó para luego dispararle en el cuello y en el corazón. ¿Una ejecución por pintar graffiti? ¿Es acaso esto un motivo para asesinar a menores de edad y reprobarlos con tanto odio sin comprender lo que realmente sucede en nuestra sociedad? Como miles de jóvenes en el país y en el mundo, Penagos Estrada –mejor conocido en la escena del graffiti local como BURLA- se expresaba de mil maneras frente a un sistema que condena la juventud a un mundo dictado por el darwinismo social.sigue... (Latir del pueblo)

Luchas cívicas: El PAN criminaliza la pobreza y la lucha social En un contexto de escándalos políticos y profundización de la crisis económica que se suscita en nuestro país, con sus consiguientes efectos en la pérdida de empleo que afecta a la población de México y de Cuernavaca, hacemos de su conocimiento lo siguiente: sigue... (Luchas cívicas)

EL Globo: Habla una militante del Movimiento de Mujeres Autónomo y Antifascista, de Frankfurt, Alemania El fascismo actual: del control de masas al reclutamiento de jóvenes racistas Nuestra caracterización del fascismo actual a diferencia del siglo pasado es que ya es de otra manera que se involucra en el capital, que si bien ambos tienen ligas con el capital, el actual es funcional al desarrollo del capitalismo. Ya nadie tiene interés en mantener un fascismo abierto, pero los intereses económico políticos entre los fascistas y su unidad con el capital son muy grandes. El Estado no tiene interés en enfrentarlos, ni en aparecer con esa cara pública. El fascismo interno y el control de esos grupos es lo fuerte. La democracia sigue en su discurso, pero actúa como fascista al interior. El Estado usa esas comunas fascista nacionalistas para cubrir su propio fascismo. sigue... (El globo)

La voz del pueblo "En la Mira": Rogaciano y las vacas preñadas de cocaína* José Reveles

Cuando Los Pelones invadieron la Costa Chica, Tierra Caliente y parte de La Montaña de Guerrero, juntaron a todos los narcomenudistas y les leyeron la cartilla. Podían seguir trabajando, pero ahora sólo iban a vender cocaína y similares, droga barata y de dudosa calidad, que ellos traerían. La mitad era para la organización y la mitad para los vendedores. sigue... (La voz del pueblo. "En la mira")

Contraportada:

Desarrollo del capitalismo y clases sociales en México

Job Hernández Rodríguez Primera Parte

El desarrollo del capitalismo en México tiene en 1976 un punto de inflexión relevante, en consonancia con la economía mundial. Ese año emerge de forma franca la crisis del antiguo patrón de reproducción de capital y de la formación estatal surgida de la revolución mexicana. Los sueños criollos de la industrialización autónoma y de la conciliación entre las clases se derrumban: hace agua el proyecto de sustitución de importaciones y la peregrina idea de un Estado situado por encima de las clases sociales, dos perlas ideológicas en que se sustentaba la dominación burguesa en México. Estos dos procesos se reflejan en un par de indicadores estratégicos: a partir de 1976 el ritmo de crecimiento de la economía será notablemente lento y los salarios comenzarán su larga trayectoria de deterioro que llega hasta nuestros días. Se abría una nueva época, marcada por la tendencia al estancamiento económico, la recurrencia de la crisis y la larga duración de la recomposición capitalista. sigue... (Contraportada)

Editorial:

Los paramilitares, máscara del terror de Estado

En el México de la crisis profunda, más allá de los debates y refriegas entre los señores del poder y del dinero, la impunidad del terror de Estado quiere cubrirse con máscaras viejas: el paramilitarismo contra las luchas del pueblo organizado. Las estrategias que algunos creían abandonadas por la de la llamada «guerra de baja intensidad», esas que se resumían en la consigna de busca, persigue y aniquila, caminan al lado de la enorme manipulación propagandística, las campañas de miedo o shock por epidemias y cárteles asesinos, la corrupción de partidos y políticos profesionales y los llamados a votar, así sea para anular el voto, o para anular el sistema político.

Los paramilitares son fuerzas armadas fuera de la ley, ocultas a la antigüita con las mascaras de pistoleros, porros, golpeadores, o bien desatadas a la moderna como los sicarios del narco, los ex policías y militares que conducen fuerzas pagadas por terratenientes, líderes sindicales, mafias de comerciantes, y actualmente por los cárteles de la droga. Parecidas al ejército regular, sus actos y sus fines no son distintos. Pero como no son reconocidas como fuerzas armadas «regulares», no tienen que responder ante nadie, salvo las fuerzas que permitieron y alentaron su creación.

En este país se prefiere en los medios de información dominantes que se culpe de los crímenes de paramilitares a los personeros caídos en desprestigio o a mafias y a villanos segundones. Porque decir que son fuerzas vinculadas al gobierno y al Estado, no se admite, se pretexta que hacen falta pruebas. Y sólo cuando lo evidencian documentos o filtraciones de archivos de la policía política, o de sectores del poder, se considera algo anormal, localizado y hasta de ocasión. El Estado de derecho queda a salvo, «el uso de toda su fuerza» sigue siendo considerado por el vocerío del poder como legítimo y hasta necesario, pues las fuerzas armadas del Estado están para darnos seguridad y paz social.

El paramilitarismo en realidad es un fenómeno que existe en muchos países y en cada uno tiene historias y características distintas. En nuestro continente, Colombia es conocida en los años recientes como el país más afectado por este modo de golpear a las resistencias populares y cuyo gobierno más ha fomentado su creación, al grado de incluir a parte de sus mandos en áreas del poder. Antes fueron Guatemala, Perú y Brasil los que aportaban al mundo criminal del terror de estado, las figuras de escuadrones de la muerte, guardias blancas, patrullas civiles y hasta milicias de «autodefensa».

Sin embargo, la doctrina de seguridad nacional y la estrategia de contrainsurgencia que difunden los asesores militares estadounidenses en todo el continente son los lineamientos para la formación de grupos paramilitares. Se trata en unos casos como lo dice Carlos Medina Gallego en Lógicas y procesos del paramilitarismo: «un proceso de privatización del ejercicio de la fuerza, la ley y la justicia por sectores afines a los propósitos y razones de Estado ante la incapacidad del mismo de operar en contextos regionales en el marco de los parámetros institucionales existentes. El fenómeno paramilitar se dio como una práctica del Terrorismo de Estado.»

Pero los paramilitares no son una fuerza autónoma; ello se ha demostrado en su criminal participación en las masacres como Acteal, en Chiapas que no son independientes dentro de los conflictos. Cumplieron y cumplen el papel de minar la resistencia, destruir el tejido social, atemorizar y «castigar» a las comunidades y pueblos organizados, de ubicar, y perseguir a militantes y a dirigentes sociales, periodistas democráticos, promotores de salud, educación, cultura y hasta religiosidad comunitaria.

En ese contexto, los paramilitares en México combinan con oportunismo táctico la máscara de grupos de las diversas mafias del narco o las tribus modernas de los partidos políticos, más allá de los cacicazgos tradicionales. Así lo denunciaron las comunidades y pueblos de las Juntas de Buen Gobierno de base zapatista en Chiapas acosadas por seudo organizaciones de productores, grupos priístas y perredistas; igual lo han denunciado muchas de las organizaciones sociales oaxaqueñas de la APPO; y más recientemente la intensa presencia de «grupos de sicarios» supuestamente del narco, protegidas por el gobernador Zeferino Torreblanca y por grandes caciques, ganaderos, comerciantes y políticos en Estado de Guerrero.

Han tenido que ser los comunicados de las Juntas zapatistas o los de diversos grupos armados de la insurgencia o las entrevistas a guerrilleros del ERPI las que hacen señalamientos concretos de los vínculos ya visibles dentro del narco, los políticos y las fuerzas «regulares» bajo el mando del Estado.

El propósito de enmascarar la mano del poder como de criminales a sueldo de particulares es golpear al pueblo en resistencia sin costos políticos directos al gobierno, el Estado y la imagen del Ejército. Eso explica también por qué los soldados que atacan, violan o asesinan en Veracruz, Guerrero, Chiapas y Morelos, para mencionar sólo casos ampliamente denunciados, apenas si alcanzan la sanción formal de su institución como si actuaran individual e independientemente del Estado. Aunque en esos casos por lo regular sean parte de actos de guerra contra puntos sensibles de las mujeres y los hombres de comunidades y organizaciones en lucha.

La impunidad de tanta violencia contra el pueblo que lucha necesita por lo menos denunciarse. Desenmascarar sus vínculos con el narco poder y de las estrategias de terror de Estado, es un paso de legítima defensa.

El Capital ficticio

Las formas del Estado y el Capitalismo XI x PP

El capital ficticio es tal vez la forma más desarrollada del capital que impera bajo el sistema de crédito.

El sistema de crédito es el ámbito en que opera el capital completamente alejado de su materialidad y apoyado solamente en la confianza, en la fe de los poseedores de papel impreso con símbolos del dinero: pagarés, vales, letras de cambio y acciones de empresas.

El mayor desarrollo del capital ficticio se da en la bolsa de valores, pero su base se encuentra en la sociedad por acciones, en la SA, sociedad anónima, que luego resulta «persona moral», aunque sus acciones (actuaciones) sean más bien inmorales.

En su origen la SA es una empresa cuyo capital resulta de la aportación de varios socios, los cuales se reparten la «propiedad» del capital de la empresa de acuerdo con sus aportaciones, expresadas estas en el porcentaje de «acciones» correspondiente al porcentaje del capital aportado sobre el capital total. El socio que tiene la mayoría de la acciones será el que controle la empresa. Los otros se concretan a emitir opiniones en el consejo de administración y a participar en las ganancias.

Ser propietario de una acción no da propiedad ni siquiera sobre un tornillo de la empresa. Solamente da derecho a participar en las ganancias. En los hechos, las acciones sólo son papel.

Pero este su ser de papel es también su virtud.

Cuando se emiten acciones en la bolsa, los ahorradores deseosos de ganar, compran acciones y el emisor se embolsa el dinero o lo invierte como capital en su empresa. Si al final del año las acciones rinden el 10% de ganancia y el interés bancario es de 5%, una acción de $100 puede subir su precio hasta $200 en función de la oferta y la demanda. Por el contrario, si las ganancias o las expectativas de ganancia de la empresa bajan, las acciones también bajan, o como en la crisis su precio se desploma.

El dinero invertido «en papel», capital ficticio, es extremadamente móvil y cambia de sitio ante el menor movimiento de las tasas de interés o de las perspectivas a futuro y más frecuentemente por los movimientos especulativos de los grandes tiburones, quienes provocan corrientes de oferta o demanda para aprovecharlas, por ejemplo: Por la mañana GranTiburón (un personaje muy famoso en ese mundo se llama Soros) ofrece un paquete acciones de Carso a bajo precio. Los tenedores de acciones de Carso temerosos de que caiga el precio tratan de vender, crece la oferta, el precio cae y Gran Tiburón compra sabedor que Carso promete buenas ganancias para fin de año.

A eso le llaman «jugar a la bolsa», pero como en los juegos de azar, los casinos son los únicos que ganan.

Esta gran movilidad del dinero en bolsa genera situaciones de pánico particularmente en las crisis cuando las bolsas se «derrumban» como reflejo de la incapacidad de las empresas de ofrecer dividendos (utilidades) a sus accionistas. Las bolsas se derrumban, las acciones recuperan su vocación de mero papel, dan derecho a ganancias inexistentes de momento o definitivamente inexistentes en los casos de quiebra y cierre de las empresas.

Ahora bien la infraestructura, la maquinaria, los equipos, lo que se considera como constituyentes del capital constante, si no se trata de bienes perecederos, permanecen con su materialidad física, y pueden ser usados, algo que sucede cuando los trabajadores de las empresas en quiebra se hacen cargo de los procesos productivos para indemizarse y también para demostrar la inutilidad de los patrones.

Un caso ilustrativo es el de los tres gigantes de la industria del automóvil: Ford, General Motors Chrysler. Las tres empresas se encuentran en situación de quiebra porque no pueden hacer frente a las demandas de pago de sus acreedores. No tienen recursos para saldar los créditos que les fueron concedidos por sus acreedores, entre los que están sus propios trabajadores, los bancos y sus proveedores. Para resolver la carencia de fondos han ofrecido acciones a los trabajadores (hacerlos socios) y han pedido ayuda al gobierno de EUA, quien estudia el darles financiamiento a cambio de acciones. 1

A pesar de ser capital ficticio, de actuar meramente con la representación, la imagen del capital es el resultado de la metamorfosis del capital-dinero, tanto en la conversión de este en acciones (capital ficticio) como en su reconversión a capital dinero acrecentado en el caso de ganar o disminuido en el caso de pérdida. En cualquiera de estos dos casos, hay que insistir, el capital real se encuentra ausente. El dinero en el que se expresa ha cambiado de bolsillo.

Esto lo convierte en una especie de termómetro del proceso económico capitalista, ya que la inversión productiva se lleva a cabo con miras en obtener ganancia y esa bonanza prometida para el futuro atrae capitales a la bolsa y las cotizaciones suben. La inversión extranjera en cartera fluye hacia el país y las autoridades echan las campanas al vuelo. ¡Hay confianza en el país!, dicen los merolicos del gobierno.

Pero si sube la tasa de los bonos del tesoro en los EUA, la inversión extranjera refluye, vende para invertir en EUA, las cotizaciones caen. Hay más confianza en los bonos del tesoro gringo, aún con intereses más bajos. La confianza depende de las expectativas de ganancia. Un buen margen justifica el riesgo.

En resumen en la bolsa los compradores de acciones secundarias no tienen realmente poder sobre el capital real ni sobre las decisiones de las empresas, este poder lo siguen teniendo los dueños de los medios para producir, sean los dueños originales o nuevos que las compran o las absorven. Es una falsedad que en la bolsa de valores se democratiza el capitalismo. Al contrario, los grandes capitales se apropian de las ganancias y socializan las pérdidas.

1. Algo que recuerda la «economía mixta» mexicana de la mitad del siglo XX, abandonada por los chicago boys y los economistas de Harvard, para seguir las instrucciones «neoliberales» del FMI y BM que finalmente condujeron a la «gran crisis».

Actualización: Junio de 2009


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