Bienvenid@s a la página de El Zenzontle, periodismo de más de 400 voces. Número 100, Mayo de 2012.

ZENZONTLE NÚMERO 100


Editorial:Triunfos y pérdidas del pueblo organizado... y lo que falta México es el país de menor crecimiento en el continente desde hace 30 años, y aloja a los grandes capitales financieros y a las transnacionales más feroces del globo. No sólo a ellas les transfiere la riqueza producida, también es el sector que comanda la producción, la distribución, el consumo y, desde hace décadas, la reestructuración del régimen político
La Lucha de Clases: una guerra que dar desde la consciencia por PP

Las Armas de la Crítica: No me han vencido En entrevista de banqueta, Ericka Zamora Pardo, sobreviviente de la Masacre de El Charco*, platica con el periódico El Zenzontle: ¿Qué perspectiva vislumbras sobre la lucha de las mujeres? sigue... (Las armas de la crítica)

La unidad en la lucha: Crean la Promotora de una nueva Central Obrera El 21 de abril, en la sede de los maestros de la sección 9 del SNTE-CNTE del Distrito Federal, se integró una Junta Promotora Provisional de una Nueva Central de Trabajadores. La que algunos ya le dan el nombre de Central Obrera Independiente (COI), y que incluye a sindicatos y fracciones sindicales de amplia trayectoria en la defensa de derechos laborales y sindicales y que tienen expresiones democraticas que pugnan por un sindicalismo democrático, militante e independiente. sigue... (La unidad en la lucha)

La audacia del pueblo: Wal-Mart: perfil criminal de una empresa impune Hasta ahora que un periódico de los dominantes entre los medios del mundo, el New York Times, se encuentra una coyuntura, electoral por cierto en los Estados Unidos para ir por una de las empresas transnacionales del crimen encubierto de precios favorables a los consumidores: la denuncia de algo archisabido, la corrupción de autoridades de todos los niveles de gobierno para aceptar sobornos de ese monopolio transnacional del comercio masivo, ha puesto atención en lo que muchos han denunciado, e incluso combatido de manera organizada:sigue... (La audacia del pueblo)

Latir del pueblo: Su evaluación es control y represión La palabra evaluación puede adquirir diferentes significados dependiendo que quién y para qué la use. En un sistema capitalista donde se busca que la escuela reproduzca las condiciones para continuar por el camino del capitalismo, la evaluación se utiliza como un mecanismo de control, en varios sentidos:sigue... (Latir del pueblo)

Luchas cívicas: MAYO ROJO EN ATENCO, 6 AÑOS DE IMPUNIDAD Por su relevancia presentamos el testimonio del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco para mostrar la crítica central que en este momento realizan al candidatopreferido del neoliberalismo y del imperio para que se restructure el régimen de la oligarquía una vez más y se continue la historia de la corrupción, la violencia y el entreguismo: Programa eterno del PRI y de su oferta de temporada: Enrique Peña Nieto.sigue... (Luchas cívicas)

EL Globo: Argentina muestra que «la privatización lleva a los países a catástrofes» Fragmento de la entrevista radiofónica de CX36 Radio Centenario, Uruguay sobre la decisión de recuperar petróleo y gas que explota la petrolera española (sin petróleo): Repsol.sigue... (EL Globo)

La voz del pueblo "En la Mira": AGRESIONES EN CONTRA MIGRANTES Y AL PADRE ALEJANDRO SOLALINDE Ciudad Ixtepec, Oaxaca, 16 de Abril de 2012.// En un comunicado el Albergue de Migrantes «Hermanos en el Camino», A.C. denunció que mientras «muchos hermanos migrantes siguen viviendo su viernes santo y cargando su pesada cruz en un viacrucis interminable», se suman hechos que muestran la atroz persecución contra migrantes que buscan transitar de Centroamérica a Estados Unidos. Presentamos un extracto de su comunicado a los medios: sigue... (La voz del pueblo "En la Mira")

Contraportada: «El poder de los sueños» de Honda... ¡Para sus trabajadores se ha vuelto una pesadilla! Detrás de una CR-V no sólo hay empresas, hay hombres y mujeres trabajandosigue... (Contraportada)























A corazón entero

Los invisibles hablan, oyen las oscurecidas.
Andan con manos y pies volando los mutilados.
A corazón entero tejen sus rostros y desatan sus lenguas
con sangre de víctimas, quienes resisten.
Con saliva de niñas y niños hilan
los pueblos, los barrios, las cocinas y las escuelas
la trasparencia de vida buena, la digna.
Están en armas de palo los que defienden territorios,
van con fogatas en el pecho las muchachas y van con ramos
de molotovs sus novios, y usan resorteras las jubiladas y los despedidos.
Protegen identidades, el bien común, las uniones de lucha, las rebeldías,
las dislocadas y los amores a pierna suelta y en asamblea permanente.

Dejarán de creer en fetiches los crédulos, se despabilarán los pasmados,
hablarán por los codos los atrevidos y quienes callaban por mandato
del patrón, el padre, el presidente, el esposo o el partido
ahora aprenden a valerse en grupo y en persona, juntas.

Así van llenando el buche del ave sencilla que los canta y los publicita,
no con piedritas de impotencia, sino con moronas del pan de rabia
que compartimos y producimos. No quieren migajas de tercer uso,
ni entusiasmarse con ilusorias ofertas de las tiendas
de raya y bórrate de la cuenta y de la lucha.
Son voces sin muros, sin bozales, ni sordinas.

Les dicen los sin miedo, aunque sientan cómo cosquillea y pica
cuando suben el volumen en sus radios y radicalizan el tono con el rap
del Anonymous resucitador que todos llevamos encendido.
Van del volante manchado de tinta al rayado de cada esquina.
Son palabras de multitudes y de pequeñísimas células y colectivos,
los invisibles hablan, oyen y gritan las oscurecidas.
Se teje con sangre y saliva el beso que regenera al corazón entero.
Ya traman con sus redes hamacas para el amancebarse,
para dar de mamar resistencia a los hijos, para que los sueños se movilicen,
para que cuatrocientas revoluciones den la vuelta al mundo.


Ricardo Landa, para los 100 x400 voces de El Zenzontl


 

NOAM CHOMSKY. EL OBJETIVO DE LA EDUCACIÓN:

LA DESEDUCACIÓN
 





Editorial

Triunfos y pérdidas del pueblo organizado... y lo que falta

México es el país de menor crecimiento en el continente desde hace 30 años, y aloja a los grandes capitales financieros y a las transnacionales más feroces del globo. No sólo a ellas les transfiere la riqueza producida, también es el sector que comanda la producción, la distribución, el consumo y, desde hace décadas, la reestructuración del régimen político.

El descontento por la miseria y la violencia de las y los mexicanos no es diferente del que toma las calles y las plazas del mundo, o el que ha provocado que se experimenten formas de poder popular desde abajo y alternativas al capitalismo neoliberal en algunos gobiernos interesados en paliar el despojo que hace el imperio. Aunque en México pesan las cadenas del corporativismo que puso controles a la movilización social independiente de los partidos y del gobierno; incluso, muchas organizaciones sociales opuestas al gobierno lo practican, evitando la participación activa, conformes con el seguimiento «a sus líderes». Con ese peso de la tradición de controles y disciplinas, el pueblo (los pueblos y comunidades rurales y urbanas) ensayan y emprenden rutas distintas de organización y de quehacer políticos: la consigna de movilizar-negociar y movilizar, permanece junto a quienes eligen además crear autonomías, autogestionar sus proyectos productivos y sociales, participar con formas horizontales de toma de decisiones y de dirección colectiva y defender recursos, culturas y vida.

Como ocurre y se aplica por el imperio desde el gobierno de Bush (padre): quienes se salen de los controles y disciplinas del poder constituido por el capital, se les aplica una guerra integral que aparece en primer lugar como seguridad pública (policías), sigue como seguridad nacional (militares, policías y para militares) e, incluso, se califica como de seguridad mundial (guerra preventiva con intervención del aparato militar y de inteligencia del imperio). Hasta un esfuerzo local o comunitario es criminalizado, perseguido y se anima a inventar con él, un mito de desestabilización que pone en peligro la prosperidad, la paz y el tránsito democrático de las instituciones. Nunca se había visto tal acopio de recursos de dominación contra la resistencia y la rebeldía de los pueblos. Y sin embargo, cada pueblo se organiza y se mueve.

Estamos a 8 años y medio de habernos presentado como un periódico que es parte del caudal de voces, el hilo y el nudo de redes de comunidades y colectivos que quieren romper con las hegemonías del imperio, del régimen y en general del capitalismo y el patriarcado. Sin duda nuestros artículos y notas testimonian más las denuncias de víctimas y los reclamos de derechos sociales e individuales perdidos, despojados o amenazados por el poder del dinero y de las armas del sistema. Aún así la resistencia, las rebeldías y las insurgencias persisten y perviven; ese quizás es el primer y principal triunfo del pueblo organizado en nuestros tiempos.

El segundo triunfo popular es la visibilización de las violencias contra pueblos, comunidades y personas; incluso, se ha hecho visible con la denuncia, la manifestación callejera y por los medios libres e independientes lo que es la impunidad, así como la estrategia de imponernos el miedo y la criminalización para romper el tejido de nuestras redes sociales, evitar la solidaridad y hasta comprar o embaucar a algunos que estaban del lado de las causas populares, para ampliar sus redes de mafia y de dominio.

Pero ver las cosas claras es apenas un paso y la mayoría de la población mexicana no lo ha dado: la organización del pueblo que piensa y actúa por su cuenta es pequeña; y no está a exenta de errores, unos comprensibles por ensayar lo que no se había hecho, otros porque nos falta preparación, debate, prueba de tácticas no repetitivas, nos falta audacia y pesa aún la rutina, los esquemas y los dogmas.

Por eso cada triunfo de construcción de espacios de poder popular desde abajo, cada acto, no sólo de heroísmo, sino de sabiduría colectiva, de ética, de creatividad artística y política tiene que ser rescatado y difundido, para que sirva de ejemplo. Quizá de guía, no de modelo o de único camino, pero sí que nos de fuerza moral para perseverar en la lucha por la ruptura de las cadenas del mismo régimen, del mismo poder capitalista, de iguales patriarcados y asimetrías en las relaciones, de peores sometimientos y humillaciones a los violentos usos y costumbres del poder local aliado con el Imperio de la muerte.

Nuestro periódico es parte de esos muchos que recuentan víctimas; pero, a la vez, difundimos ejemplos del ejercicio de las autonomías, de las formas de resolver los problemas, de creación de formas democráticas directas de convivir sin el abuso, la explotación o cualquier discriminación.

Los más conocidos ejemplos tienen nombres propios como Atenco, APOO, la CNTE, los normalistas de la FCSUM, los frentes de masas estatales, el CNI, la Crac- Policía Comunitaria, Juntas de Buen Gobierno zapatistas; y multitud de redes: contra las altas tarifas y por la no privatización de energía eléctrica; contra las represas, en defensa del agua y de la tierra, en defensa de la seguridad social, la educación y la salud populares, redes de medios libres, de defensores de derechos humanos, redes de víctimas, colectivos de las culturas, mujeres y jóvenes en desobediencia y rebeldía nuevas bases comunitarias dentro y fuera de las iglesias de los pobres, trabajadores activos, despedidos y jubilados organizados en sindicatos democráticos o corrientes democráticas para resistir; y periodistas, artistas y hasta grupos en insurgencia y rebeldía, respetuosos del pueblo organizado como protagonista real del cambio.

Somos lo que somos, es cierto que rodeados de poderosos que nos imponen pérdidas, despojos, pero que aprendemos paso a paso a convertirlas en victorias y a engarzarlas como el sencillo pero contundente poder del pueblo: desde abajo, desde ahora y hasta las últimas consecuencias.


La Lucha de Clases: una guerra que dar desde la consciencia

por PP

Decía Mao Tse Tung que podemos perder mil batallas pero al final ganaremos la guerra. Esta afirmación lejos de ser una propuesta teleológica, fatalista, de un destino predestinado por las leyes de la historia es simplemente una deducción lógica de uno de los posibles escenarios del devenir de la sociedad de nuestros días. No es algo que ocurrirá inevitablemente, pero nos muestra la meta a conquistar en la búsqueda de una sociedad simplemente humana, en la que nadie explote a nadie y donde tampoco ningún ser humano tenga que sufrir por carencias para satisfacer sus necesidades vitales.

Pero conquistar el objetivo implica vencer al enemigo, derrotar a El Capital, personificado en sus representantes: los capitalistas, los dueños, los gobernantes y los integrantes y ejecutores que sustantivan al Estado en su misión de someter a los explotados, de ejercer la dominación sobre la sociedad. Esto es una guerra y como han propuesto los estudiosos de sus leyes hay que, primero, conocer al enemigo y conocernos a nosotros mismos, luego conocer, el «teatro de la guerra», es decir el ámbito general en el que se desarrollan las hostilidades y enseguida conocer al máximo posible el «campo de batalla» para poder usar la estrategia y las tácticas que nos permita «imponer nuestra voluntad al enemigo», lo que constituye el objetivo de la guerra.

Así, como bien dijera Mao, hemos perdido muchas batallas porque tal vez no hemos sido capaces de reconocer que en la actualidad el «teatro de la guerra» se ubica principalmente en la ideología, es decir que, hoy por hoy, es en el ámbito cultural en el que se dan las batallas más importantes. Esto no quiere decir que no hay batallas en el campo económico o en el político, sino que la guerra se centra en lo ideológico.

No está demás repetir que «la ideología dominante es la ideología de la clase dominante», porque es a través de esta ideología que se ejerce la dominación que crea las condiciones necesarias para la reproducción del capital sin sobresaltos sociales, ya que las clases explotadas se encuentran sometidas.

Sin embargo, la dominación ideológica no es ni ha sido una constante. Un momento importante en la historia de la lucha se dio precisamente en mayo: Chicago, el mercado del heno y sus secuelas. En lo inmediato la injusticia brutal e inhumana del aparato represivo ejercida por los testaferros de ese Estado encargado de mantener las condiciones necesarias para la explotación desmesurada de los trabajadores: jueces, policías, leyes, cárceles, cadalsos. Luego la conciencia del trabajador colectivo, la superación de la «individualidad» y la conquista de la jornada laboral de ocho horas.

En principio la conciencia del trabajador colectivo marcó una nueva etapa en la guerra, en la lucha de clases, surgieron los sindicatos como expresión de esa colectividad, no sólo como una expresión táctica, para la obtención de mejores condiciones de vida y de trabajo, leyes laborales, contratos colectivos, etc. sino como un punto de apoyo para superar la atomización producida por el individualismo y fundar escuelas de lucha.

Pasó un siglo y el tiempo deterioró a la organización sindical, que de escuela de lucha se transformó primero en mero agente de ventas de la fuerza de trabajo y luego con la corrupción de los líderes en aparatos de política clientelar al servicio de los intereses de la clase dominante y, finalmente, en una extensión informal del Estado para la dominación de los explotados.

Con lo anterior, también cambiaron las formas y los mecanismos para el ejercicio de la dominación. En la época de las grandes luchas del trabajador colectivo de finales del siglo XIX y principios del XX, la batalla ideológica se libraba en condiciones mucho más parejas. La burguesía contaba con los periódicos, que el proletariado no podía comprar y las vanguardias se defendían y atacaban con los volantes, las octavillas que burlando la vigilancia de la tira llegaban a las manos de los trabajadores.

Surgió la radio primero y, hacia la mitad del XX, la televisión como instrumentos publicitarios para la venta de productos e incentivar el consumo, fuente de la riqueza al convertir la plusvalía en ganancia. Así los medios de difusión crearon nuevas necesidades e introdujeron en las conciencias la idea de progreso, identificando este con el mayor consumo de los nuevos satisfactores creados para las nuevas necesidades. Esto arrastró consigo a toda la población, en la que aumentó su participación -o el deseo de participar cada vez másen el consumo y con esto emparejarse de alguna manera con el paradigma burgués enaltecido por los medios.

La identidad ficticia consumo=progreso enraizó y, junto con la publicidad, acentuó la enajenación de la sociedad y favoreció el avance de la dominación.

La atomización del trabajador colectivo por los compromisos crediticios y la presión del ejército industrial de reserva, generó gran temor al despido. Progreso-consumo y terror cerraron la pinza. Las conquistas han retrocedido y el empleo y el salario se vuelven más precarios. Se ha perdido una batalla.

Se hace necesario recomponer las fuerzas y forjar nuevas armas para recuperar la iniciativa con una estrategia nueva y con las tácticas consecuentes para avanzar en nuestra guerra de liberación: liberación de la esclavitud que significa el consumo exacerbado vinculado tanto a la destrucción del hábitat como a la explotación de los seres humanos.




Actualización: Mayo de 2012


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