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«Hemos llamado la atención sobre un problema general de los trabajadores fabriles de Bolivia, sobre lo indefensos que están en este momento.
Como dirigentes, pero sobre todo como trabajadores que han puesto el cuerpo y la vida para construir un país distinto, con un futuro distinto, creemos que es lo menos que podíamos hacer: como en la Guerra del Agua, como en octubre de 2003 y como ocurre todos los días en cada fábrica de este país, hemos levantado la voz ante la injusticia, hemos actuado con dignidad.
«Hemos conseguido una resolución para un compañero menos injusta que si nos hubiéramos quedado quietos. Eso no significa que su problema se resuelve con unas cuantas monedas. De hecho, nos reservamos todo el derecho de volverle a exigir a Manaco lo que consideramos justo: Alejandro Saravia no renuncia a ningún derecho, ni mucho menos a su dignidad, recibe apenas una mínima compensación por sus 28 años de trabajo entregado, honesto».
Así se manifestaron los fabriles a través de un comunicado de seis puntos que se adjunta a un comunicado del comité ejecutivo de la CGTFB en donde se indica, entre otras cosas, que su organización quita todo aval y reconocimiento al directorio actual del Sindicato Manaco, a la cabeza de Adán Sierra, por haber demostrado ser un sindicato servil y vendido a los intereses de quienes manejan la empresa, en desmedro de los trabajadores a los que se debe. De esta manera, el caso de Sierra y el sindicato fue pasado al tribunal de honor de la CGTFB que se reunirá la próxima semana.
Lo que hizo la huelga fue hacer visible el estado actual de los trabajadores, en donde el supuesto gobierno del cambio hace oídos sordos, como otros gobiernos neoliberales, reclamaron los fabriles. El único camino posible para los trabajadores del país, continuaron, se encuentra en nuestra propia fuerza de movilización.
Asimismo, señalaron que ni Manaco ni ninguna empresa en el país deben quedarse tranquilas, pues los trabajadores se volverán a movilizar por sus derechos.
Entre las próximas medidas se encuentra la realización de un Ampliado Nacional Fabril, a realizarse el día 15 de julio en la ciudad de La Paz, con el fin de evaluar el conflicto, establecer un plan de acción nacional y regional, así como de convocar los días 7 y 8 de agosto a la realización de una Cumbre Fabril para analizar ampliamente y con otros sectores, según añadieron, la situación de los/as trabajadores/as de todo el país.
El conflicto encendido por Alejandro Saravia está tomando otros matices, ya que a través de evidenciar los abusos de las patronales, se ha visto necesario por parte de los fabriles el encarar un proceso que imponga estabilidad laboral y respeto a los trabajadores del país
NO SÓLO SE TRATA DE LA CONTINUACIÓN O NO DE UN GOBIERNO COMO EL DE EVO MORALES, LLEVADO A ESE CARGO POR LOS LEVANTAMIENTOS INDÍGENAS Y POPULARES, SE TRATA DE QUE ESE PUEBLO SEA RECONOCIDO COMO LO QUE ES: EL CONSTRUCTOR DE UN PODER POPULAR CONSTITUYENTE
Colectivo de El Zenzontle
El muy británico Instituto de Ciencias en la Sociedad (ISS, por sus siglas en inglés) piensa lo contrario: «Las armas electromagnéticas operan a la velocidad de la luz; pueden matar, torturar y devastar; la mayoría de la gente ignora que existen porque se manejan solapadamente y no dejan evidencias físicas. Se han ensayado en seres humanos desde 1976» (www.i– sis.org.uk,).
Eso explica la sorpresa del cirujano en jefe del Hospital Central iraquí de Hilla cuando llegaron 20 muertos decapitados y seis heridos sin piernas que viajaban en un ómnibus destruido por un arma misteriosa y silente: ninguno tenía heridas de bala o de perdigones. Los periodistas de la RAI pidieron al Pentágono información sobre el posible uso de rayos láser en este hecho, que tuvo lugar en el 2003. Todavía la están esperando (ww.globalresearch.ca, 5-08).
Se ha ensayado en Irak y Afganistán el llamado «rayo del dolor»: no es letal pero sí invisible, tiene un alcance de medio kilómetro, penetra la ropa y la piel de las personas alcanzadas y su temperatura, 55 Celsius, causa intensas quemazones.
Lo emite un artefacto montado en jeeps Humvee y se están fabricando 14 vehículos Sheriff dotados de un transmisor que irradia energía y una antena que la dirige a blancos humanos.
Dicen que no es letal, pero cabe imaginar el efecto que esto produce en niños, ancianos, mujeres embarazadas y enfermos. Hay más. Un proyectil lanzado por el obús de 155 mm. XM1063 del ejército de EE.UU. es capaz de diseminar 152 pequeñas municiones que cubren toda una hectárea y que, al tocar el suelo, esparcen agentes químicos (www.guardia.co.uk, 10–7–08). Todo sea en aras del avance tecnológico.
Un departamento del Pentágono centraliza la marcha de estas novedades que se inscriben en el inocentemente llamado «Programa de control de disturbios». Empresas privadas que el Pentágono contrata y laboratorios académicos amplían este tipo de arsenal con nuevas invenciones. La Stellar Photonics obtuvo contratos por valor de 4,5 millones de dólares sólo en el 2007 y hoy prepara un rifle portátil de rayos láser que pesará 15 kg, tendrá un alcance de 1,6 km y gozará de «más exactitud (que los rifles actuales) y de la capacidad de alcanzar a un blanco móvil a la velocidad de la luz» (technology.newscientist.com, –7–08).
La Sierra Nevada Corporation ofrece fabricar una pistola que lanza microondas que penetran directamente en la cabeza de la persona, sorteando las defensas del tejido auditivo y causando una serie de golpes acústicos. La Wattre Corporation, a su vez, ha creado el Hyperspike, un sistema que hace estallar una mezcla de bomba acústica y de luz ante el rostro del blanco humano (blog.wired.com, –3–08).
Se pretende que no son armas letales, pero el investigador Neil Davidson de la Universidad de Bradford ha señalado que, incluso así, «alteran la actividad reguladora superior del sistema nervioso central con efectos que pueden durar horas o días» (www.brad. ac.uk, agosto 2007). Estas exquisiteces del Pentágono violan la Convención sobre la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas químicas y sobre su destrucción, aprobada por las Naciones Unidas en 1993.
La Asociación Médica Británica ha subrayado que la utilización de agentes bioquímicos como armas policiales o militares «es sencillamente impracticable sin generar una mortalidad significativa en la población elegida como blanco...
Es casi imposible, y seguirá siéndolo, aplicar el agente adecuado a la gente adecuada en la dosis adecuada sin dañar a la gente no adecuada o sin emplear la dosis inadecuada» («The Use of Drugs as Weapons» (www.bma.org.uk, mayo 2007). Los «daños colaterales», vaya. Si lo sabrán los invitados a las cuatro bodas bombardeadas –hasta ahora– en Afganistán.
La fase I del programa del Pentágono – iniciado en el 2000, antes de los atentados del 11/9 y de la guerra en Irak y Afganistán– subvencionó la «identificación de nuevos agentes y combinaciones de agentes... tales como anestésicos/analgésicos, tranquilizantes y bloqueadores neuromusculares» para diseñar un sistema de «aplicaciones de doble propósito» útiles para blancos policiales y militares (www.sc.doe.gov).
En el terreno militar se busca «contribuir a los objetivos de EE.UU. y la OTAN en las misiones de paz; la protección de embajadas; misiones de rescate y antiterroristas». En el campo civil, el control de «secuestros, situaciones de barricadas, multitudes, disturbios domésticos, peleas en los bares» y otros.
En resumen: estos «sedativos», como los llama benignamente el Pentágono, son también instrumentos de control social. El gigante tiene los pies de barro.
Colectivo de El Zenzontle
Nació en Santiago del Estero, el 12 de Agosto de 1936. Como todo séptimo hijo varón, tuvo de padrino nada menos que al presidente General Juan P. Justo.
Corrían los años treinta, la década infame del fraude electoral y la falta de libertad. «Santucho» es un apellido muy común en la capital de la provincia del norte, y remite a una familia de clase media donde ciertos lujos de la pequeña burguesía del interior estaban permitidos. Su madre, Manuela del Carmen Juárez, intercambiaba su trabajo de maestra con la crianza de sus hijos. Francisco Rosario Santucho, su padre, fue un influyente profesional santiagueño que llegó a ser procurador judicial de la ciudad.
«Robi» -así lo llamaban sus familiares y amigos- tuvo un temprano despertar político. Sus primeras inquietudes surgieron en la librería «Dimensión», cuyo dueño era su hermano mayor Francisco René.
Allí eran frecuentes las discusiones ideológicas en las que analizaban la actualidad y planificaban las futuras revoluciones. Verdadero espacio políticocultural en donde convergían ideas diversas que iban desde el indigenismo pasando por el catolicismo, siguiendo por el populismo nacional hasta llegar al marxismo leninismo. En medio de todas estas vertientes ideológicas, el futuro líder guerrillero se iba formando como cuadro político. Seguramente lo que terminó de definirlo en su inclinación por el socialismo fue un viaje que realizó en 1961 junto a su esposa a la isla revolucionaria de Cuba. A partir de ahí, todo cambiaría en su vida y en el pulso político de la misma Argentina.
Al regreso de este viaje, que también incluyo Estados Unidos, Santucho comienza a militar en el FRIP (Frente Revolucionario Indo americano Popular), una agrupación inspirada en ideas americanistas con una fuerte carga antiimperialista que desarrollaba su actividad política en el norte argentino, especialmente en los ingenios azucareros de Tucumán.
Todos los que conocieron lo definen como a una persona muy sensible ante las injusticias, con un alto nivel de auto exigencia y disciplina que generaba en los demás una inmediata admiración. Tuvo cuatro hijos y un fuerte acercamiento con el fútbol: era hincha fanático de Estudiantes de La Plata, un club chico que por los ’60 le hacía fuerza a los grandes del mundo.
Piel mestiza, cabello renegrido, estatura media tirando a retacón, nariz aguileña. Rasgos típicos de un descendiente de aborigen. De hablar pausado y sereno, seducía de inmediato a todo aquel que lo escuchara. Y tenía la rara virtud de convertir sus palabras en actos.
Era muy decidido y resolutivo a la hora de realizar los planes más complicados, no temiéndole al peligro. Así llega a fundar en 1965 el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), para que más tarde surgiera de él su brazo armado, el ERP (Ejercito Revolucionario del Pueblo); dos experiencias de lucha y organización que fueron la vanguardia guevarista en la Argentina.
El por entonces comandante Carlos (ese era su nombre de guerra dentro de la organización), se convirtió en el líder indiscutido de la guerrilla criolla. Protagonizó una dramática fuga del penal de máxima seguridad de Rawson que tuvo como consecuencia el fusilamiento de 16 presos que no pudieron huir, entre los cuales estaba su mujer; dirigió cientos de operaciones donde expropiaba bienes y dinero de altos empresarios multinacionales, y hasta llegó a desplegar una guerrilla rural en la provincia de Tucumán.
Acorralado por la dictadura militar, muere asesinado el 19 de Julio de 1976 en su departamento de Villa Martelli.
Junto a él caen abatidos varios compañeros de militancia, entre ellos su segunda esposa. Para ese entonces, ya había comenzado a actuar en el país la mayor maquinaria de terror y muerte jamás vista antes.
Como un hombre digno de su tiempo, Santucho vivió la vorágine de una época donde los cambios radicales fueron el motor de toda una generación. Y él fue uno más, que se atrevió a soñar con los ojos bien abiertos.
2. Luego de que el gobierno impuso a la mayoría de los asambleístas de su movimiento que no votaran por el kichwa como idioma oficial junto al castellano, y que el Presidente de la Republica, Rafael Correa, denominara infiltrados a quienes habían votado a favor, se produjo una cadena de reacciones que le llevaron a reconsiderar su posición inicial, pero sin dejar de tener una actitud paternalista, que al fin de cuentas considera al kichwa como parte del folclore y como un idioma subalterno.
3. El hecho de sumar al shuar como idioma oficial de relaciones interculturales, encierra la intención de ponerlo a la misma altura del kichwa, y colocar una cuña de disputa entre los propios pueblos indígenas, porque mañana cuando se vuelva a pelear para que el kichwa sea realmente considerado oficial junto al castellano, se tendrá la coartada perfecta para señalar que es imposible porque también deberían declarar como oficial al shuar.
4. El shuar es el segundo idioma indígena del país, y se circunscribe a determinados territorios en la región amazónica. Como todos los idiomas indígenas, no solo debe ser reconocido sino promovido, para mantenerlo vivo.
El kichwa es un idioma que además de ser hablado por pueblos de la Sierra y de la Amazonía, está presente en la Costa a través de muchos emigrantes kichwas en diferentes zonas y particularmente en Guayaquil. Es un idioma nacional, parte del imaginario colectivo del Ecuador.
5. En la realidad simbólica de los países andinos y algunos otros de América del Sur, pero particularmente en Bolivia, Perú y Ecuador, el kichwa es el idioma opuesto al de los conquistadores, es el idioma del contrapoder. No declarar al kichwa como idioma oficial es una muestra del miedo a que el idioma del contrapoder esté a la par del idioma del poder.
6. El kichwa es el único idioma que en la realidad y en lo simbólico ejerce un contrapoder. Llevarlo a que se estudie en las escuelas y a que se transforme en idioma de uso público como pretendía la propuesta inicial de declararlo oficial a la par del castellano, sería clavar una estaca en el poder tradicional. Y ese riesgo no está ni estará dispuesto a correr un gobierno como el actual.
7. Pero además, al declarar solo al kichwa y al shuar como oficiales de las relaciones interculturales, por omisión se está declarando que los otros idiomas indígenas no son oficiales de las relaciones interculturales sino idiomas más subalternos que los dos mencionados.
8. El asambleísta Rolando Panchana, representante de lo que se considera la derecha de Acuerdo País quien había defendido la negación del kichua aseguró al diario El Comercio que con lo aprobado «si estamos en una circunscripción donde la mayoría de la población habla shuar, y yo hablo castellano, tengo la obligación de manejar los dos idiomas».
Panchana dijo además que «esto no implica retractarse de nada. Lo que se ha aprobado es que el castellano es el idioma oficial de la República del Ecuador, y que el castellano, el kichua y el shuar son los idiomas oficiales de las relaciones interculturales.
9. Las palabras de Panchana interpretan parte de las intenciones de dicha declaración constitucional. Pero por si fuera poco, el viernes 25 de julio, luego de terminado el acto en que se presentó la Constitución a ser aprobada el 28 de septiembre, mientras salía el Secretario de la Administración y Comunicación, Vinicio Alvarado, junto al Secretario Jurídico de la Presidencia y otras personas con cara de guardaespaldas, dijo burlándose del kichwa y de los pueblos indígenas: «Mama cuna, runa cuna. Estos cunas ya van a ver...» No se dieron cuenta que el pueblo tiene oídos en todas partes.
10. El kichwa no es oficial en esta Constitución. La declaración -como me dijo una de las asambleístas que se jugó para que sea declarado oficial a riesgo de ser considerada «infiltrada»-, «se entiende como acto de reparación, bastante precario, mezquino... bastante forzado... viene por un cálculo político, por eso le dan permiso», pero el idioma «sigue vivo, más allá de nuestras decisiones, afortunadamente…»
Los habitantes de origen latino, en su mayoría mexicanos, seguidos de hondureños y dominicanos, viven temerosos, prefieren quedarse en casa, con la familia y sólo salir a trabajar, ir a la iglesia y al supermercado, por la discriminación que existe en este pueblo. Los jóvenes los llaman «mexicanos sucios».
Dicen que es casi como «vivir en prisión» (Tomando del The New York Times y de La Peña del Brox)