El análisis social y la definición de un plan de lucha requieren del estudio de las relaciones de poder y de fuerza que en el mundo, en cada país, región y comunidad se presentan. Para asumir una decisión en la lucha popular es esencial tener una caracterización de ambas relaciones.
¿Cómo se expresan en cada coyuntura y periodo de la lucha de clases, de géneros, etnias y culturas como confrontación de las fuerzas sociales?
El poder puede ser comprendido como una relación de fuerzas en el ejercicio mismo del dominio de una sociedad. A la vez, el poder puede ser comprendido como la posibilidad o capacidad de actuar (o como la fuerza para hacer posible un objetivo o alcanzar un interés).
Es decir, el poder es una relación de fuerza.
"Donde hay poder hay resistencia" o también donde hay poder hay una correlación o medida particular de fuerzas en confrontación.
Por lo que en general si una fuerza X domina a una fuerza Y, es posible esperar que La fuerza Y resista a la fuerza de dominio de X.
Cuando se habla de correlación de fuerzas se considera no una simple relación de dominio de uno sobre otro, sino la relación mutua de enfrentamiento y lucha.
En la sociedad todos tenemos algo de poder, por lo menos nuestra fuerza de trabajo, con esa fuerza en cualquiera de sus grados ejercemos un poder que influye sobre el curso de la vida del estado, de la comunidad, de la familia, del centro de trabajo, de educación.
Pero es obvio que esa fuerza, ese poder atraviesa de manera desigual o asimétrica a toda la sociedad. Los actores, sujetos a grupos sociales que protagonizan la lucha en la sociedad cuentan con la fuerza de sus recursos o capacidades colectivas en los enfrentamientos con otras fuerzas sociales.
La desigualdad de recursos o capacidades que un pueblo compromete en su lucha contra los opresores varían históricamente: en un principio dependen de su papel subordinado en el sistema social (son asalariados, son dominados y discriminados por el grupo o clase opresora, pero a la vez, cuentan con una fuerza en potencia para ser puesta en juego como lo es su fuerza de trabajo, su disposición a organizarse, su voluntad de resistir y cambiar a las relaciones de poder); en el proceso de la lucha o resistencia inicial se incorporan nuevas capacidades en el pueblo, como son la experiencia en la confrontación con el poder dominante, la idea más clara de cuáles son sus objetivos como clase explotada y oprimida,, la solidaridad e identidad como género, comunidad, clase y pueblo, etc.; la construcción de esa conciencia propia y con ella de un proyecto de cambio social, una fuerza organizada para la lucha y una capacidad para construir el poder del pueblo y superar el dominio que impide la vida digna con justicia, libertad y democracia puede lograrse en ese largo proceso que combina identidad, conciencia, organización y práctica social de lucha.
El ejemplo anterior, aunque lineal, del proceso de acumulación de fuerza o de capacidades de lucha, nos permite entender que en cada lucha por corta o larga, por particular o general que sea, cada actor o cada fuerza comprometen en su enfrentamiento una cantidad y calidad diferente de recursos que actualizan periódicamente con base en un balance de esas luchas. Es claro que el proceso si se viera desde el ángulo de los grupos o de la clase dominante, también hace cambiar y busca acumular recursos en cada momento según considere necesario para el triunfo de su interés o voluntad.
No se trata, por lo tanto, de un dato fijo, no es sólo lo económico lo que cuenta en esa correlación de fuerzas y no siempre crece la fuerza del lado de los poderosos que controlan por ejemplo el aparato de Estado. La realidad es una totalidad contradictoria, cambiante, dinámica. Puede eso sí observarse en sus grados o momentos como un juego de fuerzas en sus planos o niveles fundamentales: la disposición de fuerzas en la producción (nivel económico); la relación entre grados diferentes de homogeneidad, conciencia u organización alcanzada por las fuerzas en lucha (nivel político-ideológico); yb por la relación de fuerzas militares (nivel militar).
En cada coyuntura y periodo, los factores económico, político y militar, con sus grados de fuerza entre los grupos en confrontación, se combinan y articulan estableciendo nexos, sin que sea sólo uno de esos factores el que imprima su sello como base para que los otros cambien. Se ha comprobado que una crisis económica no necesariamente provoca de inmediato una crisis política, ni que las confrontaciones militares se presenten sólo cuando ya se llegó al máximo de confrontación política. Se necesita un análisis riguroso de la conexión que van logrando las luchas en cada nivel, en cada coyuntura y en periodo, así como las consecuencias que traen para cada fuerza la conexión de esos grados diversos de fuerza en lo económico, lo político y lo militar.
No obstante, no se puede olvidar en ese análisis que lo económico es un condicionante fundamental de lo político, el estudio del cual permite detectar si existen condiciones necesarias y suficientes para el cambio social profundo. Sin embargo, a las condiciones necesarias y suficientes para el cambio social, les hace falta agregar la existencia real de una voluntad colectiva o de los sujetos sociales que realicen la transformación de la sociedad: es decir a la lucha económica le hace falta la lucha político e ideológica y la lucha militar para lograr el cambio social buscado.
Como dice el marxista italiano a Antonio Gramsci, en la lucha política del pueblo, su ideología "tiende a prevalecer a imponerse a difundirse por toda el área social, determinando, además de la unidad de los fines económicos, la unidad intelectual y moral, planteando todas las cuestiones en torno a las cuales hierve la lucha no sobre un plano corporativo, sino sobre un plano "universal" y creando así la hegemonía de un grupo social fundamental sobre una serie de grupos subordinados" (el subrayado es nuestro). Junto a ello, las fuerzas en confrontación intentaran salvaguardar sus intereses, estableciendo en los distintos períodos sus posturas político-militares.
Carlos Marx lo expresaba así en su libro El 18 Brumario de Luis Bonaparte acerca de la burguesía como clase dominante:
"para poder mantener intacto su poder social tiene que quebrantar su poder político; que los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a otras clase y disfrutando apaciblemente de la propiedad, la familia, la religión y el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases a la nulidad política". (Es decir a dominar como una clase con derechos particulares incluidos en los derechos del conjunto de la sociedad, a evitar que se evidencie que el poder político y militar defiende sólo al orden económico de explotación que favorece a la burguesía). La quiebra de la paz social en la sociedad capitalista, se corresponde potencialmente con el quiebre de la hegemonía política e ideológica de la burguesía."
Sin embargo las luchas de las fuerzas populares y las de los capitalistas se expresan desde lugares diferentes en la producción y el consumo, en las relaciones político militares y en las relaciones culturales. Durante la lucha social las fuerzas de una clase actúan interrelacionados con sus enemigos en diversas formas: en convivencia, en alianza y en enfrentamiento. La clase o la fracción de clase que logra articular una dirección nacional y conquista el aparato del Estado se garantiza la dominación económica y desde el estado y en muchos de los medios a su alcance ejerce su representatividad política y su dominio ideológico.
La clase social dominante en lo económico no siempre está representada política e ideológicamente en su conjunto en el Estado. Así también los actores o sujetos de la lucha popular no siempre representan al conjunto de una clase (los trabajadores). Las fuerzas sociales activas y conscientes son sujetos atravesados por una forma particular de relación entre las clases sectores y pueblos que coexisten en una sociedad como la nuestra, son un conjunto de fuerzas eso sí que mantienen un punto de vista y una posición de clase frente a la de sus enemigos, pero no por ello en sus organizaciones y partidos en lucha se integran sólo los miembros de esa clase fundamental.
En las luchas en México y en el mundo ha habido una historia de fuerzas en lucha, de partidos y sujetos sociales donde se mezclan campesinos, obreros, pequeños burgueses, comunidades y pueblos e incluso grupos de empresarios que coexisten luchando por objetivos cercanos o contra un enemigo común: la colonia española, las invasiones extranjeras, la dictadura porfirista, el sistema de partido de estado que representó el PRI, el régimen del capital financiero y su proyecto de capitalismo neoliberal reproducido en el transito panista de ultraderecha, etc..
Al analizar y, mucho más, al construir una fuerza social de lucha o un sujeto social revolucionario se necesita reconocer que:
Las clase sociales no se encuentran social y políticamente unidas sino fraccionadas en sus expresiones de lucha económica, política y militar
Sólo bajo condiciones especiales una sola organización expresa los intereses de clase como su "verdadera representante"
La representatividad de clase de una fuerza social y de una organización proviene de una voluntad eficaz para expresar adecuadamente los intereses que dice defender.
Hay en la historia la necesidad de que surjan grupos que expresan representaciones de varias clases o sectores, de nacionalidades y culturas. No siempre las representaciones se refieren a una sola clase.
Las clases se representan por la integración en la lucha de sus intereses económicos, políticos e ideológicos en un bloque, en una alianza, en una organización en un partido o en una fuerza político-militar.
Precisamente el último punto necesita subrayarse: las clases y su representación se forman en la práctica social: en la producción se encuentran las condiciones materiales para la existencia de las clases, pero en el proceso de organización de esa clase se construye la identidad y la conciencia de clase.
El sujeto social que en nuestro país exprese el interés revolucionario del pueblo necesita por ello constituirse en la lucha social, en la práctica productiva, política, cultural y militar. La representación que se logre agrupar en un bloque de fuerzas sociales expresará los intereses del conjunto de esas fuerzas de manera temporal, nuevas situaciones a resolver plantearán un cambio de representaciones, pues en cada situación pueden generarse diferencias y rupturas entre las fuerzas en razón de los intereses.
En la lucha y en la correlación entre las fuerzas sociales puede haber distintas formas de acción:
En el momento actual del mundo se habla en ocasiones de un capitalismo salvaje que atenta a la vida misma de los pueblos y del planeta. La idea de salvajismo en el capital no expresa el que éste se encuentre otra vez en su fase original, sino que no se preocupa centralmente por crear formas de consenso, de participación política, así sea formal o jurídica, de las clases y de los grupos comunidades, pueblos, nacionalidades subordinadas al poder del capital, sino que sólo disfraza su poder y actúa movido por su ambición extrema de ganancias.
Por ello vale lo que Gramsci explicaba:
Si "las clases dominantes de una nación no han conseguido superar la etapa corporativa económica que les impele a explotar a las masas populares, hasta el extremo consentido por las condiciones de poder, o sea, a reducirlas a la vegetación biológica, es evidente que no se puede hablar de poder del Estado, sino sólo de un disfraz de poder".
El neoliberalismo ha construido una ideología y una estrategia para hacer posible que un poder depredador en extremo consiga algún grado de solidez con su planteamiento de pensamiento único con manipulación máxima. Pero la solidez estructural cada día se basa más en la coerción, en la represión y en la guerra global. La reacción de resistencia contra ese capitalismo mundial que actúa como un imperio contra la vida digna se extiende por el mundo; un nuevo problema se suma a la definición de la correlación de fuerzas entre los pueblos y el poder de dinero en cada país: la lucha de las clases, los pueblos, las etnias, los géneros contra el capital son a la vez locales y mundiales. El pensar y el actuar de las organizaciones con el cual se constituyen los sujetos de la lucha popular se hace en todos los terrenos de la vida.
Los proyectos de liberación de la opresión nacional y mundial del capital se ligan y los factores económico, político y militar tienen que observar las singulares condiciones en las que se expresan otras luchas que interesan a la humanidad: la de géneros, etnias, culturas, ecología. Lo político cruza todos los aspectos de la vida, la lucha se da en terrenos micro y macro sociales: la construcción del poder popular cruza todas las condiciones de vida, si no fuera así se reproduciría sin freno el poder de muerte, enfermedad, violencia, explotación, exclusión que domina al mundo.