En el proceso de confrontación con el poder hegemónico dominante del capital, los sectores populares despliegan, simultáneamente, sus capacidades de construcción de poder (saber, organización, conciencia), acumulación y posicionamiento territorial de fuerzas, de cultura, de organización política y de propuestas propias. En tales procesos desarrollan sus capacidades de gestión y administración de lo propio (gobierno), van construyendo poder propio y –en la misma medida , lo van ejerciendo. Es decir: el poder se va tomando en la misma medida que se va construyendo; se toma lo que se construye. Se trata –para decirlo en apretada síntesis de un proceso de empoderamiento colectivo y a la vez particularizado
Desde esta dimensión, el construir poder o el tomarlo no resultan caminos antagónicos. Implica sí, un andar sinuoso y complejo, en el cual el poder se va construyendo y, en ese sentido, conquistando: ejerciendo lo que se pueda ejercer, y cambiando todo lo que sea posible: legislación, instituciones, funcionamiento y toma de decisiones, desarrollando nuevas formas y contenidos democráticos, participativos, que permitirán avanzar –colectiva y conscientemente hacia lo nuevo en la misma medida en que se lo va construyendo
Esto supone la conformación de un proceso social articulado y orientado a la superación del sistema del capital basado en una (nueva) lógica alternativa propia, que también hay que ir construyendo
Requiere, por tanto, de la voluntad organizada y la participación consciente de todos los actores sociales. En primer lugar, porque su actividad cuestionadora y transformadora hace al proceso mismo y, en segundo, porque la sociedad anhelada habrá de ser diseñada y construida con la participación creativa de todo el pueblo, constituido en actor colectivo, protagonista del proceso (sujeto)
De ahí el contenido y alcance revolucionarios de la concepción que plantea transformar la sociedad y construir el (nuevo) poder, la nueva sociedad, desde abajo y desde el presente: no hay un después en cuanto a tareas, enfoques y actitudes se refiere. Lo nuevo –aunque de modo fragmentado e incipiente , se va gestando y construyendo desde el presente, en cada resistencia y lucha social enfrentada al capital, y se desarrolla y profundiza en todo el proceso de transformación. En él, el ejemplo ocupa el lugar pedagógico-político central. Es clave que quienes ocupan responsabilidades de dirección y liderazgo político y social no se olviden de ello: sus modos de actuar política y socialmente valen más que mil palabras
Ocupar espacios parlamentarios y gubernamentales es –cuando menos insuficiente Vale aclarar un punto: no se trata de tomar el poder que existe, ni de limitarse a ejercerlo accediendo y ocupando sus espacios parlamentarios y gubernamentales nacionales o locales mediante elecciones; el cambio social requiere poner fin al poder del capital, a su lógica de funcionamiento, y a sus mecanismos de hegemonía y dominación. Y esto tiene posibilidades de lograrse si se va construyendo una nueva cultura, nuevos modos de interrelaciones sociales, colectivas, grupales, comunitarias, alimentando sobre esa base el poder propio, creado y desarrollado con la participación de todos y todas, de modo que despliegue su independencia de pensamiento y acción encaminadas a la liberación individual y colectiva
Si se llega al poder con la misma cultura del capital, a la corta o a la larga se reproducen sus modos de funcionamiento, su lógica verticalista, autoritaria, explotadora, discriminadora, excluyente y alienante
Es vital por ello, entender que la construcción de poder propio conlleva la creación y construcción de una nueva cultura; no puede limitarse entonces a ser un «contrapoder». Es un camino de gestación de nuevos valores y relaciones, y, en tal sentido, liberador
De ahí el lugar central que ocupa en este proceso el desarrollo simultáneo y permanente de la batalla políticocultural
Esta constituye, a su vez, un complejo proceso de transformación creación -gestación construcción del nuevo poder popular (de los poderes populares). Y es precisamente por ello –junto a otras razones que la superación del capitalismo implica un largo proceso de transición hacia lo nuevo
Se trata de un proceso integral de transformación también integral: en lo social, económico, político, cultural, ético, jurídico, etc., todo se va transformando articuladamente marcado por la consciente actitud y actividad del actor colectivo protagonista del cambio. No se trata de diseñar (y transitar) primero una etapa dedicada a construir las bases económicas, luego otra destinada al cambio cultural… No hay etapas separadas entre sí que luego de transcurridas en sucesión temporal , den como resultado la nueva sociedad; en lo social, el todo no es la suma de las partes, salvo dialécticamente hablando, es decir, interconectadamente, lo que habla de intercondicionamiento, interdependencia e interdefinición entre todas y cada una de ellas
Solo por un camino integral será posible avanzar (de un modo integral), hacia una sociedad liberadora, desalienadora –que solo puede ser tal si es autodesalienadora , y en ese sentido formadora de nuevos hombres y nuevas mujeres, diseñadores y constructores de la utopía anhelada